El actual territorio de Castilla-La Mancha coincide, en una parte importante, con la Marca Media, una de las divisiones territoriales de al-Ándalus. Tras la fragmentación del califato de Córdoba (1031), se declararon diferentes reinos de taifas, entre ellos la taifa de Toledo, cuya extensión abarcaba mayoritariamente parte de la región castellanomanchega y la actual Comunidad de Madrid, entre otras. Su capital, Ṭulayṭula (Toledo), fue una de las medinas más relevantes de al-Ándalus y ejerció de centro cultural en esta época. En ella habitaron personalidades que revolucionaron el saber peninsular como el astrónomo y matemático al-Zarqālī (Azarquiel).
A diferencia de otras regiones, en Castilla-La Mancha el legado islámico ha llegado relativamente invisibilizado, a pesar de que tres de sus cinco capitales de provincia fueran fundadas durante el periodo andalusí: Albacete, Cuenca y Guadalajara. No obstante, la herencia material e inmaterial de los cinco siglos de administración islámica en estas tierras es enorme. No hablamos solo de ciudades y toponimias, de arte y arquitectura; sino también de paisajes, tradiciones, saberes y sabores. Parte de lo que somos, conocemos y experimentamos deviene de la cultura de al-Ándalus. ¡Ven a descubrir su profunda huella y a saborearla!



































