La provincia de Sevilla posee unas profundas raíces históricas y culturales en las que el pasado andalusí ocupa un lugar privilegiado. Durante más de cinco siglos, el actual territorio sevillano estuvo integrado en al-Ándalus, jugando durante buena parte de este período un papel singular dentro de su estructura política, su organización social y su desarrollo económico. Cinco siglos que sirvieron para modelar paisajes rurales y núcleos urbanos. Modelos que han perdurado en el tiempo hasta la actualidad y han convertido Sevilla en una provincia rica en contrastes y en diversidad.
Encontrarás un claro ejemplo de la influencia del árabe en su historia en la riqueza toponímica de sus pueblos y ciudades. De la época andalusí cuenta con un extenso vocabulario salpicado con gran cantidad de palabras que se han ido transformando al español. El mismo nombre del río más importante del sur de España que atraviesa la ciudad y la provincia de Sevilla –en árabe Wad al-Kabir, que se traduce como “el Río Grande”– fue derivando hacia su nombre actual, Guadalquivir.
La provincia sevillana destacaba y destaca en la producción de objetos de cuero, llamados en su conjunto marroquinería: desde prendas de vestir –cinturones, bolsos o zapatos– a elementos para trabajar en el campo como las monturas de los caballos o los ‘macacos’ para la recogida de aceituna. La fama como artesanos de los andalusíes se traducía en la producción de objetos de lujo, orfebrería, mosaicos, cerámica y objetos de ebanistería, así como el trabajo con materiales como el vidrio y el papel. Una tradición artesana que todavía hoy descubrirás en algunos pueblos sevillanos.











