El Duero soriano fue frontera natural entre los reinos medievales que pugnaban por consolidar territorio en la Península Ibérica. En torno al Duero y los extremos de la Meseta norte se erigieron potentes enclaves fortificados. Castillos, atalayas, medinas y villas fortificadas como Gormaz, Calatañazor, Ágreda, Almazán, Osma o Medinaceli, capital de la Marca Media de Al-Ándalus desde 946.
Poderes enfrentados que, con espiritualidades diferentes, forjaron sociedades multiculturales creadoras de arte, economía, ciencia, tecnología y leyenda.
En Soria encontrarás decenas de castillos imponentes –entre ellos la fortaleza andalusí más extensa de Europa–, huertas árabes, una ermita en la que una palmera es protagonista entre muros pintados al fresco, o claustros en los que destacan los arcos de herradura… Y mucho más. Pura Experiencia Andalusí en tierras castellanas.










